Escudo Heráldico - Batallòn de Ingenieros de Combate Nº 4 MALDONADO

Vaya al Contenido

Menu Principal:

Escudo Heráldico

HISTORIA
BLASONADO

Trae partido. El primero de cielo y un sol de oro no figurado, radiante y flameante de treinta y dos rayos, perfilado de sable.
El segundo de oro y un sauce de sinople.
Campaña de plata y cuatro fajas ondeadas de cielo.
Timbrado de un yelmo de plata, puesto terciado, con cinco rejillas de lo mismo y forrado de gules, surmontado de corona mural de oro, de cuatro torres, aclarada y mazonada de sable.
Acompañado por dos insignias del Arma de Ingenieros, una a cada lado.
Superado el timbre por el lema, en filacteria de sable y letras de oro:

ABNEGADA LEGIÓN DEL DEBER

INTERPRETACIÓN

El sol de la Patria en el primer cuartel del escudo y las cuatro ondas azul cielo sobre fondo blanco, de la punta, figuran el Pabellón Nacional.
Sol de treinta y dos rayos, con la forma del emblema de San Ignacio, Patrono del Arma, representa el espíritu heroico de Ingenieros, como canta en su himno el General Edgardo Genta: "Ingenieros, valientes soldados, abnegada legión del deber".
El sol
es el más grande de los héroes porque su luz de bien, de vida y de verdad, vence a las tinieblas del mal, la muerte y la ignorancia.
Una fuerza heroica y generosa, creadora e inteligente, principio activo y fuente de energía, es el núcleo del simbolismo solar.
Sol invictus, Sol salutis, Sol iustitiae, "Yo soy la luz del mundo" (Jn. 8.12).
La principal correspondencia simbólica del sol es con el oro, presente también en el segundo cuartel, el que considerado luz mineral, es la imagen de la luz solar en el interior de la tierra. El oro simboliza todo lo superior, las más altas cualidades y el mayor de los valores y riquezas.
Es el tesoro difícil de conquistar, que el Ingeniero en su esforzado servicio ha de aprender a buscar en su propio interior, sol in homine.
Debe vencerse a sí mismo, perfeccionándose en el amor con el auxilio de la gracia y librando el buen combate por la Patria.

El sauce en el segundo cuartel y sobre las cuatro ondas de las aguas de la laguna, hablan claramente del lugar de acuartelamiento del batallón desde 1944, del topónimo Laguna del Sauce, constituyendo en este sentido armas parlantes.
La asociación o sintaxis simbólica agua-árbol se encuentra en varias tradiciones. El agua representa lo no manifestado, lo informal, las latencias implícitas que se hacen explícitas en el árbol que surge de ella, manifestación de la forma, de la realidad absoluta y la vida creada. El prototipo se encuentra en el paraíso: "el árbol de la vida en medio del jardín, con el árbol del conocimiento del bien y del mal. Un río salía del Edén para regar el jardín, de allí se dividía y formaba cuatro brazos" (Gn. 2: 9).
El árbol es símbolo de permanencia, inmortalidad y renovación; centro y eje del universo y como la cruz, con la que se identifica, conexión, puente o escalera de ascensión de la tierra al cielo, por eso el que come del árbol de la vida o abraza la cruz, vive eternamente.
En resumen, el sol, el árbol y el agua simbolizan la fuerza espiritual del batallón para librar el buen combate y vencer en la batalla.

Timbra el escudo un yelmo correspondiente al nivel de unidad básica de combate, antigua figura heráldica que por su directa relación con el combate señala la nobleza de la vida militar; representa también la coraza, antiguo emblema del Arma en 1916 y es símbolo de nuestra armadura espiritual, revestidos de la cual, como enseña san Pablo, no le tememos al enemigo; "Usad el yelmo de la Salvación" (Ef. 6, 17).
Yelmo que nos remite a la época heroica en la que se forjaron y defendieron con fe y con coraje los valores fundadores de nuestra civilización occidental. Época espiritual y militar, jerarquizada, basada en el orden natural, el bien y la verdad, época no subvertida, y cuyo modelo humano de conducta es el de la vida caballeresca, modo cristiano de la condición militar.
Según Lulio, yelmo se da al caballero para significar la vergüenza, que es la estimación de su propia honra, y por lo cual no se inclina a hechos viles, y no abate la nobleza de su corazón a la maldad.

La corona mural, corona y fortaleza, presente desde 1803 en el escudo de armas de Maldonado, señala el sentido de pertenencia y la defensa del batallón al departamento donde tiene su cuartel y zona de acción.
Sus cuatro torres representan el número del Batallón.
Además de ser la fortaleza un emblema de los Ingenieros, la corona mural, si bien se ha generalizado como timbre de las poblaciones, en recuerdo de sus murallas, su origen heráldico es de neto cuño castrense, ya que era el premio o distinción en forma de corona de oro que se daba al soldado que escalaba primero el muro y colocaba el estandarte en una ciudad invadida.
Esta corona de oro, encima de la cabeza, por simbolismo del nivel encarna la idea misma de superación, de triunfo, de "coronar una empresa", es el signo visible de la victoria del principio superior espiritual.
En concordancia y resaltando todo el simbolismo de los blasones del escudo, quienes triunfan sobre sí mismos logran la corona de la vida eterna.  
Como canta el himno de las horas: Oh Dios, que eres el premio, la corona y el destino de tus soldados (Deus tuorum militum sors et corona, praemium).

Las dos torres, fortalezas insignia de Ingenieros, además de representar la tradicional misión y arte de la poliorcética, al estar presentadas como soportes y como columnas a cada lado del escudo también conciernen al equilibrio activo de fuerzas que sostienen y defienden los ideales simbolizados en los blasones del escudo.
Asimismo, la torre corresponde también al simbolismo ascensional, escala entre la tierra y el cielo por simple aplicación del simbolismo del nivel, para el cual altura material equivale a elevación espiritual.
Estas cualidades de equilibrio y elevación constante para el cumplimiento del deber, inspiran desde su escudo a los integrantes del Batallón.

El lema: "Abnegada legión del deber", de la vibrante estrofa del Himno de Ingenieros, recoge la virtud militar por excelencia, que es timbre de honor e identidad del Batallón y del Arma. Fundada en la humildad contraria a la soberbia, y que al decir del ingenioso don Quijote: "fundamento de todas las  virtudes " y fuente del heroísmo de los Ingenieros, es la abnegación la renuncia de sí mismo, el sacrificio de los propios intereses y hasta la entrega de la vida al servicio de la Patria, a imitación del sacrificio de la cruz. Humildad, como hombre, provienen de humus, tierra, la tierra de "los campos sagrados que la Patria nos da a defender".

Legionarios por nuestro fervor combativo, sabremos cumplir el deber, mas no como obligación, sino por amor a la Patria.

Este es el espíritu del Batallón.


 
Páginas visitadas desde Jun 2013: Contadores
Regreso al contenido | Regreso al menu principal